No me llames Irene, que soy Bernardo

Doña Encarna no permite la entrada de mujeres en su pensión, pero la novia de un joven estudiante viene con la intención que quedarse con él, y la única solución que se le ocurre es hacerse pasar por un hombre. A partir de ahí comienzan los enredos con los demás huéspedes de la pensión.

PERSONAJES

JUAN... Joven, estudiante de medicina

ENCARNA... Viuda entrada en años, dueña de la pensión

MELQUIADES... Señor elegante, tío de JUAN

VENANCIO... Obrero de la construcción, de unos treinta años

CEPEDAL... Cliente de la pensión, también cerca los treinta

IRENE... La novia de JUAN, de su edad más o menos  

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